Tan liquidas que somos

La tierra, esa que hoy grita implorando respeto, y que es el lugar que hoy habitamos está compuesta en un 70% por agua, así mismo  nuestro cuerpo está compuesto de un 50%  a un 70% de agua.  Y por esto decimos  que la sociedad, la modernidad y el amor, también son líquidos.

La vida líquida es una sucesión de nuevos comienzos con breves e indoloros finales. Las relaciones amorosas acaban convirtiéndose en breves episodios, en los que priva la búsqueda del beneficio personal. Cuando una pareja deja de ser rentable, se deja de lado y se busca una nueva (…) El consumismo no gira en torno a la satisfacción de deseos, sino a la incitación del deseo de deseos siempre nuevos. En esta realidad líquida, lo importante no es conservar los objetos, sino renovarlos constantemente para contentar el espíritu consumista”

Con su luz y su oscuridad, los estilos de vida contemporáneos paradójicamente abrazan el desapego. Sí, se la llevan bien. Son cómplices, son dupla. Vivir experiencias, tener menos, disfrutar más, son los nuevos ideales de vida de muchas personas. Por ese lado no se oye mal. Un desapego que nos conecta con el ser y la espiritualidad. Vivir el aquí y el ahora, en estado de conciencia absoluta.  Sin embargo y – espero- sin quererlo, también estamos dejando a un lado la afabilidad, la empatía y los valores que mínimamente reconocen al otro como un igual, como un compañero de existencia.

Añoramos profundamente el valor que tenía la palabra en años atrás, donde se confiaba firmemente en que el otro haría lo que decía. Hoy somos laxos, muy flexibles, muy cambiantes. Cambiar no está mal, es más que necesario, es evolutivo, pero definitivamente como seres sociales si tenemos que tener una base sólida de valores, que enriquezcan las relaciones en nuestros entornos, que esos si que son cambiantes.

Vivimos en medio de muchas contradicciones que evidencian que estamos dejando ir a lo más profundo de los océanos, que se diluyen entre aguas dulces y saladas la base sustancial de la sociedad: los valores. “hemos olvidado la amistad, el amor, los sentimientos, el trabajo bien hecho. Lo que se consume, lo que se compra son sedantes morales para nuestros escrúpulos éticos”.

Coleccionistas, hoy abracemos la coherencia, demos de lo que queremos recibir, seamos más empáticas, sobre todo, entre nosotras las mujeres, más apoyo y empoderamiento para un mundo mejor.

No tags 1
1 Response
  • Ana María Hoyos Ocampo
    Marzo 4, 2019

    Que hermoso y cierto lo que acabo de leer,. Es cierto que las personas ahora son más liquidas, livianas, quieren andar por el mundo sin asumir responsabilidades como seres e integrantes de una sociedad, de una familia y de un hogar. Me sentí plenamente identificada y abogo por la recuperación del valor de la palabra, con el compromiso y el respeto al otro.

Que te parece?

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *